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ORACIONES ANTES DE LA CONFESIÓN

“Querido Jesús, yo quisiera hacer una buena confesión. Por favor, ayúdame a arrepentirme de verdad de mis pecados. Los siento de todo corazón, Señor.”

“Querido Jesús, me duele porque sé que los pecados son la causa de tu sufrimiento y de tu muerte en la cruz.”

“Querido Jesús, te quiero. Eres tan bueno y cariñoso conmigo. Mis pecados hieren tu Sagrado Corazón. Los odio, y nunca volveré a cometerlos.”

ACTOS DE CONTRICIÓN

“Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame, por el infierno que merecí, y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberte ofendido, y propongo firmemente no pecar más, y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén”

“Oh, Dios mío, te pido perdón de mis pecados, porque a Ti no te gustan, que eres lo que más quiero. Con tu ayuda, no volveré a pecar más.”

ORACIONES PARA DESPUÉS DE LA CONFESIÓN

“Me he confesado. He dicho todos mis pecados. Prometo ser bueno y apartarme hasta del más mínimo pecado. Vigílame y protégeme por favor.”

“Ángel de mi Guarda, quédate siempre a mi lado y mantén siempre el pecado lejos de mí.”

 

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¿QUÉ ES EL PECADO?

El pecado es la desobediencia a Dios.

Decimos que el pecado es algo malo, porque hacemos algo que no le gusta a Dios. Puede tratarse de un mal pensamiento, una mala palabra, una mala acción, o no hacer el bien que deberíamos hacer.
Existen dos tipos de pecado: los pecados mortales o grandes, y los pecados veniales, o pequeños.
Los pecados grandes son aquellos que estamos seguros de que están muy mal. Estos pecados nos quitan la vida de la gracia. Si morimos con un pecado mortal, perdemos nuestro derecho para ir al Cielo. Por el pecado mortal perdemos todas nuestras buenas obras y somos incapaces de hacer cualquier obra que pueda llevarnos al cielo.
Los pecados pequeños son aquellas acciones que pensamos que no son tan malas. Estos pecados no nos quitan la vida de la gracia, pero también desagradan a Dios, nos alejan de su amor. Los pecados veniales hacen que no merezcamos tanto la ayuda de Dios, debilitándonos y exponiéndonos al pecado mortal.


A Dios no le gusta ningún tipo de pecado.
Ni los grandes, ni los pequeños.
Solamente al diablo le gusta el pecado.

 

¿QUÉ ES LA CONFESIÓN?

La confesión es un Sacramento.
Consiste en decir los pecados a un sacerdote
para que Jesús, a través de él,
perdone nuestros pecados.

Es necesario confesarse de todos los pecados que hayamos cometido, tanto los mortales como los veniales. Esto nos ayuda para crecer en el amor de Dios.
Si durante la confesión nos olvidamos de algún pecado mortal sin querer, podemos recibir la Comunión, y confesarlo en la próxima confesión. Pero si no lo confesamos a propósito, debemos confesarnos después, diciendo que hemos hecho una mala confesión, contando ese pecado mortal que nos habíamos olvidado, y mencionando todos los sacramentos que recibimos durante ese tiempo.

Para hacer una buena confesión
es bueno seguir cinco pasos…
1.- Examen de Conciencia
2.- Dolor de los pecados
3.- Propósito de enmienda
4.- Decir los pecados al confesor
5.- Cumplir la penitencia

El examen de conciencia consiste en pensar en mis faltas, intentando recordar, también, cuántas veces las hemos cometido.

 

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El dolor de los pecados nos hace arrepentirnos de verdad por esas faltas, intentando decidirnos a no volver a cometerlos.

En el propósito de enmienda nos comprometemos a realizar alegremente pequeños sacrificios o buenas obras para probar nuestro amor por Jesús.
Al decir los pecados al confesor, no debemos tener miedo. Es muy fácil ir a confesarse. No hay nada que temer. El sacerdote está ahí para ayudarnos. Si hay algo que no sabemos cómo decir, se lo contamos al sacerdote y le pedimos que nos ayude.
Durante la confesión…
* debemos asumir una posición tranquila (sentados o arrodillados), sin jugar con nuestras manos y pies
* debemos decir al sacerdote los pecados lo suficientemente alto como para que sólo él los oiga
* debemos hablar hasta haberle dicho todos nuestros pecados y, si lo recordamos, la cantidad de veces que los hemos cometido
* después de eso, es posible que el Padre nos haga alguna pregunta (a la que debemos responder con franqueza) o nos dé algún consejo para portarnos mejor y evitar los pecados, mostrándonos cómo amar más a Jesús cada día
Después de la confesión, el sacerdote nos impondrá una penitencia, que consistirá en una oración o una buena acción que debemos hacer para mostrar a Dios que estamos muy arrepentidos por nuestros pecados. Entonces Jesús, a través del sacerdote, perdonará nuestros pecados.
Al final de todo, el sacerdote realizará la señal de la cruz. Nosotros también debemos hacerla.

 

 

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Una vez que nos hemos confesado, y el Jesús (por sacerdote) ha perdonado nuestros pecados, nuestra alma brilla resplandeciente de nuevo, y nosotros nos sentimos cerca de Jesús.

Para que una confesión sea buena debe ser…
HUMILDE:
debemos acusarnos de nuestros pecados,
convencidos de que con ellos hemos ofendido a Dios
SINCERA
debemos decir todos nuestros pecados
con honestidad y franqueza
ENTERA
debemos decir todos nuestros pecados,
especialmente los mortales, y si recordamos,
la cantidad de veces que los hemos cometido

 

 

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